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Respiración oral

Actualizado: hace 3 días

“Yo respiro. Una experiencia transformadora en el Arte de Vivir.”

—Soledad Simond



La respiración es automática. Lo damos por sentado y mientras funcione bien, pensamos: “Todo está bien”.

Pero, ¿qué pasa cuando algo va mal de manera lenta y silenciosa? Los efectos se acumulan con el tiempo y apenas nos damos cuenta…


Confieso que yo formaba parte de ese grupo hasta que estudié Logopedia.

Recuerdo la primera vez que tomé conciencia de cómo mi respiración estaba afectada y de lo que podía significar a largo plazo: mis ojos se abrieron como platos.

Fue entonces cuando escuché por primera vez: “Respirador Oral” (R.O.).


Mi primer pensamiento: “¡Uy, lo tengo todo mal colocado!”; postura encorvada, labios apenas sellados, lengua relajada entre los dientes y respiración clavicular (con el pecho en lugar de usar costo-diafragma).


En los casos más severos, un R.O. prolongado puede generar:

  • Respiración constante por la boca

  • Ojeras y aspecto de cansancio crónico

  • Paladar ojival

  • Apneas nocturnas

  • Escape constante de saliva

  • Labio inferior débil y labio superior corto y tenso

  • Deglución atípica

  • Narinas estrechas

  • Disminución de concentración y capacidad respiratoria



Al trabajar con mi respiración de forma consciente, cada detalle cobró sentido: postura, lengua, sellado labial y respiración nasal no son pequeños detalles; son la base de un desarrollo funcional saludable y de bienestar diario.



Si tú o alguien cercano nota signos similares, no esperes a que pase el tiempo. Una evaluación profesional temprana puede marcar la diferencia.

La Logopedia no solo corrige hábitos: previene, mejora y transforma vidas desde la raíz.

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Silvia J. Vilaña García

Logopeda

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