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AUTOMASAJE

Actualizado: hace 2 días

Cómo aliviar el dolor facial producido por disfunciones orolinguofaciales (y por qué no deberías ignorarlo)

El dolor en la zona de la cara nunca aparece de golpe. Primero molesta. Luego incomoda. Y un día, sin aviso, se vuelve limitante.

Cuando el ritmo diario no nos permite parar y escuchar al cuerpo, las disfunciones de la estructura orolinguofacial (mandíbula, lengua, musculatura facial, cuello) empiezan a manifestarse: tensión, dolor, bloqueos, fatiga… hasta que el cuerpo dice basta.

Desde mi experiencia profesional, casi nadie acude a consulta pensando:

“Parece que me molesta un poco”.

Se acude cuando la frase es otra muy distinta:

“Ya no puedo más.”

Aquí es donde entra mi trabajo

Como logopeda especializada en terapia miofuncional y esteticista, mi labor no se limita a aliviar el dolor:

  • Evalúo la estructura y su funcionamiento.

  • Diagnostico el origen real del problema.

  • Intervengo de forma personalizada y funcional.

  • Y, algo clave: te enseño a prevenir para que el dolor no se cronifique.


Si estás leyendo esto, enhorabuena:

  1. Estás prestando atención a tu cuerpo.

  2. Estás un paso más cerca de entender qué te pasa y por qué.


A continuación, te dejo 5 claves esenciales antes de cualquier automasaje facial.

No sustituyen una intervención profesional, pero sí te ayudan a no hacerlo mal y a empezar a conocerte mejor:


1. Prepárate (de verdad)

No vale con “me masajeo y ya”. Estás manipulando piel, musculatura y estructuras sensibles.

  • Lávate bien las manos antes de empezar.

  • Si no puedes, utiliza gel hidroalcohólico (algo que la postpandemia nos dejó bien aprendido).

Una piel limpia y unas manos limpias no son un detalle estético, son prevención.


2. Practica antes de tocar

Sé honesta contigo: ¿Crees que puedes masajear una zona concreta sin conocerla? No.

El automasaje eficaz empieza por reconocer tu propia estructura:

  • Dónde está el músculo.

  • Qué zona está tensa.

  • Qué lado compensa más.

Hazlo frente a un espejo. Con calma. Con paciencia. Yo misma he tenido que aprender así.


3. Propiocepción: el gran olvidado

Si me sigues, sabes que insisto mucho en esto. Y no es casualidad.

La propiocepción te permite:

  • Entender de dónde viene el dolor.

  • Diferenciar tensión de inflamación.

  • Aprender a relajar sin forzar.

Sin conciencia corporal, el masaje se queda en superficie.


4. Varía (el dolor no vive en un solo sitio)

Uno de los errores más comunes:masajear siempre el mismo punto.

El dolor facial rara vez es local. Suele ser compensatorio. Por eso es importante:

  • Variar zonas.

  • Entender cadenas musculares.

  • No sobreestimular un único lugar.

(En mis redes te dejo ejemplos claros de zonas clave para automasaje).


5. Tiempo: el gran filtro

El automasaje no es magia, es constancia.

Dedicarte unos minutos:

  • Reduce la sobrecarga.

  • Mejora la conciencia corporal.

  • Te ayuda a detectar cuándo algo ya no es “normal”.

Este espacio es para eso: para que aprendas, te observes y tomes decisiones a tiempo.


Y ahora, lo importante

Todo lo que has leído no sustituye una valoración ni una intervención profesional. Es una ayuda, una guía, un primer paso.

Si el dolor persiste, se repite o condiciona tu día a día, hay que mirar más allá.

Y si sientes que tu cuerpo te está pidiendo algo más…quizá ha llegado el momento de tratarlo como se merece.

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Silvia J. Vilaña García

Logopeda

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