Disfunción orolinguofacial: ¿Qué puede provocarla?
- Silvia J. Vilaña García (Silvia V.G)

- 8 may 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
“Masticar, tragar o hablar son gestos automáticos… hasta que dejan de serlo: Cuando hay dolor, bloqueos o molestias persistentes, es posible que estemos ante una disfunción orolinguofacial.”
Como logopeda con formación y experiencia clínica en las alteraciones funcionales de la región orolinguofacial, quiero explicarte de forma clara en qué consiste este tipo de disfunción: frecuente, infradiagnosticada y, a menudo, mal entendida.
¿Qué es una disfunción orolinguofacial?
Se trata de una alteración que afecta a funciones tan básicas como:
el habla
la masticación
la deglución
la respiración
la voz
e incluso la postura
Aunque estas funciones se realizan de manera automática, dependen de un equilibrio muy preciso entre músculos, articulaciones y estructuras de la boca, la lengua, la cara y el cuello.
Algunas de estas funciones se adquieren durante la infancia; otras forman parte de nuestra movilidad innata. Sin embargo, con el paso del tiempo, hábitos inadecuados, tensiones mantenidas, estrés, dolor o situaciones de desgaste funcional pueden alterar ese equilibrio. Cuando esto ocurre, lo que antes no requería esfuerzo empieza a generar:
dolor
sensación de bloqueo
fatiga
dificultad funcional
Las consecuencias pueden ir desde molestias puntuales hasta limitaciones que afectan de forma directa a la calidad de vida.

¿Qué significa exactamente orolinguofacial?
El término hace referencia a tres áreas estrechamente conectadas entre sí:
Oral: boca y estructuras implicadas en la masticación y deglución
Lingual: lengua y su papel clave en el habla, la deglución y la respiración
Facial: musculatura del rostro y cuello
Estas zonas trabajan de manera coordinada en acciones cotidianas como hablar, comer, tragar, respirar o expresarnos.Cuando una de ellas se altera, las demás tienden a compensar, generando patrones disfuncionales que pueden mantenerse durante años sin ser identificados.
Por eso, aunque no siempre se detecta de inmediato, el cuerpo suele enviar señales claras… si sabemos escucharlas.
Un ejemplo muy frecuente: ATM y bruxismo
La articulación temporomandibular (ATM) es pequeña, pero esencial. Interviene de forma directa en la masticación, el habla y la deglución.
Cuando su funcionamiento se ve alterado —algo habitual en personas con bruxismo— pueden aparecer síntomas como:
Dolor mandibular o facial
Cefaleas tensionales
Dolor al masticar o al hablar
Presión en frente y ojos, incluso lagrimeo
Limitación o dificultad para abrir la boca
Cambios posturales en cuello y hombros
Compensaciones musculares al tragar o articular
Dolor reflejado en encías o muelas
Acúfenos (zumbidos en los oídos)
No es una situación excepcional. Muchas personas conviven con estos síntomas sin saber qué los provoca ni cómo abordarlos de forma eficaz.
Escuchar al cuerpo, entender lo que está ocurriendo
No existen soluciones rápidas ni universales, pero sí intervenciones adecuadas y específicas que permiten aliviar el dolor, recuperar funcionalidad y evitar la cronificación del problema.
Reconocer que algo no va bien es el primer paso.Comprender cómo funciona el cuerpo y qué necesita marca una diferencia real en el día a día.
Ante cualquier molestia persistente en la zona oral, mandibular o cervical, una valoración profesional adecuada puede aportar claridad, alivio y un cambio significativo en la calidad de vida.







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