Audición en la etapa infantil y su impacto en el aprendizaje
- Silvia J. Vilaña García (Silvia V.G)

- 2 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Es un tema del que nunca está de más hablar, porque en logopedia convivimos a diario con niños cuya forma de escuchar condiciona directamente su manera de aprender, comunicarse y relacionarse.
¿Qué es la audición?
La audición es el sentido que nos permite captar, procesar e interpretar los sonidos del entorno: voces, palabras, música, ruidos… En esencia, es una de las principales puertas de entrada al lenguaje, la comunicación y el aprendizaje.
Nuestro sistema auditivo es binaural, es decir, escuchamos con ambos oídos. Esto, junto con la anatomía de la cabeza y la capacidad de girar el cuello y el cuerpo, nos permite localizar, discriminar y priorizar sonidos.
El sonido recorre un camino tan complejo como fascinante:entra por el oído externo (pabellón auricular y conducto auditivo), pasa al oído medio (tímpano y cadena de huesecillos), llega al oído interno (cóclea) y, finalmente, viaja a través del nervio auditivo hasta el cerebro, donde se transforma en significado.
Cuando este proceso funciona de forma adecuada, el aprendizaje suele fluir de manera natural. Pero cuando existe una alteración auditiva, la experiencia del niño cambia por completo, aunque a veces no sea evidente a simple vista.
(Los distintos tipos de sordera y pérdidas auditivas los dejo para otro post, porque merecen un abordaje específico y en profundidad).

¿Cómo actúa la Logopedia en estos casos?
En la práctica clínica solemos encontrarnos con dos escenarios principales:
El niño llega ya derivado por un especialista en audición.
Durante la evaluación logopédica, detectamos la necesidad de derivar antes de continuar con la intervención.
A partir de ahí, la intervención logopédica siempre tiene un enfoque funcional y global: estimulación sensorial, desarrollo del lenguaje, comprensión, comunicación y adaptación al entorno.
Y hay una premisa clara: cuanto antes se intervenga, mejores serán los resultados.
Intervención según la etapa evolutiva
Bebés:
Es la etapa más favorable para comenzar. Con o sin audífonos o prótesis auditivas, la intervención precoz facilita la conexión con el entorno, la intención comunicativa y reduce de forma significativa el impacto futuro en el aprendizaje.
Etapa temprana y escolarización:
Aquí los retos aumentan. El niño crece, accede a la guardería o al colegio y no siempre encuentra un entorno preparado para responder a sus necesidades auditivas.
Por eso, el trabajo en red es imprescindible:
En casa: la familia es el pilar fundamental y el mayor agente de refuerzo.
En guarderías: quienes acompañan al niño necesitan una formación mínima para entender cómo comunicarse con él.
En la escuela: el profesorado debe estar informado y contar con recursos reales para ofrecer una enseñanza accesible y de calidad.
No se trata solo de lengua de signos (que puede ser un gran apoyo), sino de algo más básico y, a menudo, olvidado: adaptar el entorno. El ruido ambiental, la reverberación, varias voces hablando a la vez o el eco en el aula pueden convertirse en auténticas barreras para el aprendizaje.
¿Cómo adecuar el entorno escolar?
Algunas pautas prácticas y eficaces:
Colaboración con profesionalesSi el centro dispone de logopeda u otro especialista, su participación en la organización del aula es clave: ubicación del niño, control del ruido, pautas de comunicación para el docente.
Cuidado de la voz del profesoradoUna valoración logopédica puede ayudar a mejorar dicción, inteligibilidad y calidad vocal. Una voz clara no solo cuida la salud del docente, sino que es un auténtico apoyo para el alumnado con diversidad auditiva.
Comunicación continuaSi el niño utiliza audífonos o implantes, es fundamental la coordinación entre profesorado y logopeda especializado para realizar un seguimiento individualizado y coherente.
Reflexión final
La audición no es solo oír. Es comprender, comunicarse y aprender.
Un entorno sensible, preparado y coordinado puede marcar una diferencia enorme en la vida de un niño con diversidad auditiva. En este camino, la logopedia no solo interviene: acompaña, previene y transforma.







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