Evaluación y tratamiento logopédico en trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL)
- Silvia J. Vilaña García (Silvia V.G)

- 20 jul 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 días
En la evaluación ya nos hacemos una idea de muchas características de interés para la posible intervención.
Cómo trabajo en Logopedia: mi enfoque profesional
Tras cada evaluación y diagnóstico (algo que, como profesional y persona, requiere rigor, paciencia y sensibilidad), creo un cuadro de intervención personalizado.
Digo “cuadro” porque no se trata solo de listar actividades: organizo los objetivos por prioridades, a corto, medio y largo plazo, para que cada paso tenga sentido y funcionalidad en la vida de la persona.
Durante la evaluación utilizo test, screenings, baterías y herramientas especializadas, según cada caso y necesidad, para identificar los aspectos que requieren intervención. Esto me permite diseñar un plan adaptado, realista y eficaz, siempre centrado en la persona y su día a día.
Mi enfoque: funcionalidad y respeto por los tiempos
Cada actividad que propongo respeta los tiempos y el ritmo de cada persona.
La intervención tiene como objetivo rehabilitar, habilitar o reeducar, siempre enfocándome en que los logros sean funcionales y transferibles a la vida cotidiana.
Sé que a veces surgen dudas sobre cómo se desarrolla la intervención: por eso siempre explico el proceso y los objetivos a los familiares o pacientes, de manera clara y transparente.
Considero que informar es parte de mi trabajo.
Individual o grupal: cada caso es único
En mi práctica, tengo en cuenta que la intervención grupal e individual son diferentes: el tiempo de atención y las actividades se adaptan a cada modalidad. Por eso, tras evaluar y diagnosticar, soy yo quien marca los pasos a seguir, priorizando siempre lo que mejor sirva a la persona.
Cómo son mis sesiones
Me gusta que mis sesiones sean dinámicas, motivadoras y adaptadas a cada edad:
Con niños pequeños, incluyo juego y diversión, porque aprender así es más natural y efectivo.
Con adolescentes y adultos, trabajo con actividades de interés personal, siempre adaptadas a objetivos logopédicos concretos.
Cuando recibo un niño de 3 años con un posible Retraso del Lenguaje (RL), mi intervención se centra en los procesos lingüísticos afectados, y gracias a reevaluaciones periódicas, puedo valorar la evolución y ajustar objetivos:
Si hay mejoría: continuamos hasta cumplir los objetivos, reevaluando regularmente.
Si no hay mejora: se considera un posible Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL).
Si a los 5 años persiste la dificultad: se podrá confirmar diagnóstico de TDL, siempre individualizando según cada caso.

Mi compromiso contigo
Como logopeda, mi prioridad es la funcionalidad, la evidencia y el bienestar de cada persona que acompaño. Cada sesión, cada evaluación y cada informe reflejan mi formación, experiencia y dedicación. Y siempre busco que los familiares y pacientes comprendan el proceso, para que juntos podamos lograr resultados duraderos.







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