En tratamiento logopédico: ¿En grupo o individual?
- Silvia J. Vilaña García (Silvia V.G)

- 3 ago 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Hoy me apetecía un 2x1
Las teorías con base científica no solo son numerosas, sino que evolucionan constantemente. Personalmente, sigo sorprendiéndome de la capacidad del ser humano para adaptar su estructura, comunicarse, organizar el lenguaje y adaptarlo al entorno.
Como logopeda, tenego una responsabilidad clara: actualizar y afianzar conocimientos de forma continua para ofrecer una intervención cada vez más ajustada y eficaz. Como suelo decir:
Nunca dejaré de estudiar sobre anatomía orolinguofacial, lenguaje y comunicación, porque siempre aparece algo nuevo: algo que se nos escapó, algo que se ha revisado, mejorado o directamente cambiado.

La intervención: donde ocurre la magia (con ciencia)
Para mí, la parte más bonita de la Logopedia es la intervención (tratamiento). Es el momento en el que un mismo material puede utilizarse desde múltiples enfoques, adaptándose a la persona, al objetivo y al momento evolutivo.
Por eso considero que la Logopedia es, en parte, un arte con base científica. Basta con observar el trabajo de mis compañeras y compañeros de profesión: enfoques distintos, miradas complementarias, y una creatividad que enriquece enormemente nuestra disciplina. Y aquí hablo también desde mi propia experiencia profesional.
¿Cuándo es el momento de acudir a Logopedia?
Todo proceso tiene un pre-camino. Y en ese punto surgen las dudas habituales:¿Es demasiado pronto? ¿Es demasiado tarde? ¿Debo preocuparme o solo ocuparme?
No es un tema nuevo, ni poco comentado.
En publicaciones anteriores ya he compartido datos orientativos sobre edades, y hoy vuelvo a rescatar información que considero clave.
A partir de los 3 años, suele hacerse más evidente la necesidad de intervención cuando aparecen dificultades en cualquiera de los ámbitos que aborda la Logopedia (lenguaje, habla, comunicación, deglución…).
Pero la pregunta importante es:
¿Por qué es importante incluso antes de los 3 años?
Porque hablamos de la etapa temprana. En ella ya podemos observar aspectos fundamentales como:
intención comunicativa
contacto visual
respuesta al nombre
primeras negaciones
uso de gestos
reacción al entorno
uso de estructura orolinguofacial
Y sí: la Logopedia interviene en cualquier rango de edad.
En cuanto al lenguaje, la evidencia científica lo confirma
En La adquisición del lenguaje. Teorías y bases (Jean-Adolphe Rondal), dentro de la colección Comunicación, Lengua y Logopedia, se recogen estudios que muestran cómo la comunicación comienza mucho antes de la aparición del lenguaje verbal.
Comparto dos ejemplos especialmente reveladores:
Bates, Camaioni y Volterra (1975) estudiaron el inicio de la comunicación intencional en niños italianos.Entre los 9 y 17 meses, cuando el niño deseaba algo, su primera manifestación era una vocalización sin valor referencial —un “mm” prolongado, con tono elevado— cuya función era influir en el adulto.
Si el adulto respondía adecuadamente, el niño confirmaba con un “mm” más corto y tono descendente.
Si la respuesta no era la deseada, el niño insistía con una vocalización más intensa, acompañada de gestos y movimientos corporales.
Alrededor de los 14 meses, aparecen producciones propias de la lengua materna (“toma”) junto a vocalizaciones no lingüísticas (“bam”, “brr”).
Maillochon y Bassano (2003) observaron que, desde los 15 meses, niños francófonos ya utilizaban la entonación para diferenciar funciones comunicativas:
entonación ascendente en exclamativas
entonación descendente en declarativas
A los 20 meses emergen marcadores prosódicos (entonación, acento, duración, melodía) y hacia los 30 meses, marcadores léxicos que permiten distinguir frases declarativas, interrogativas e imperativas.
Entonces…¿Seguimos pensando que “son muy pequeños” para tener todo esto en cuenta?
¿Intervención grupal o individual?
Como logopedas, debemos tomar decisiones profesionales basadas en conocimiento, experiencia y necesidades reales del caso.
¿Qué es mejor? Reitero: depende.
Por ejemplo:
Una intervención grupal puede ser ideal cuando se busca afianzar habilidades pragmáticas, interacción social y comunicación funcional con iguales.
Una intervención individual es imprescindible en casos multifactoriales (más de un aspecto a tratar), donde la seguridad, el vínculo terapéutico y el ritmo personal son prioritarios.
Además, hay un factor que no podemos ignorar: el contexto donde se realiza la intervención (consulta privada, clínica, colegio, hospital, atención temprana…). Cada espacio condiciona las posibilidades reales de trabajo grupal o individual.
Por eso es fundamental preguntar, informarse y entender qué modalidad es más beneficiosa para cada caso concreto.
¿Siguen existiendo dudas? Una segunda opinión no ofende a nadie. Al contrario: refuerza la confianza y ayuda a tomar decisiones más seguras.







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